Desde el gótico hasta la vanguardia arquitectónica, Amsterdam es una desfile de edificios que, aunque no se definen por su importancia monumental, sí constituyen un ejemplo en su evolución hacia la arquitectura moderna.
Al margen de los estilos, son las numerosas casas del siglo XVII las que marcan el estilo del centro. Aquellas construcciones se levantaron sobre pilastras; edificar en los nuevos terrenos resultaba complicado, ya que eran blandos y arenosos, por lo que se desarrolló un sistema para conseguir unos cimientos firmes al hundir unos doce metros, hasta encontrar suelo duro, largos troncos de pino o de maderas procedenets de Escandinavia. Este sistema ha seguido en boga, aunque ahora los pilares son de hormigón.








